30 de octubre de 2012

Estar bien con uno mismo y amar

Estar bien con uno mismo y amar

Sólo cuando estás bien contigo mismo puedes estar bien con los demás.

Sólo cuando manejas tu soledad puedes manejar una relación.

Necesitas valorarte para valorar.

Quererte para querer, respetarte para respetar, y aceptarte para aceptar, ya que nadie da lo que no tiene dentro de sí.

Ninguna relación te dará la paz que tú mismo no puedes crear en tu interior.

Ninguna relación te brindará la felicidad que tú mismo(a) no construyas.

Sólo podrás ser feliz con otra persona cuando seas capaz de decirle bien convencido: “No te necesito para ser feliz”.

Sólo podrás amar siendo independiente, hasta el punto de no tener que manipular ni manejar a los que dices querer.

Sólo se podrá ser feliz cuando dos personas felices se unan para compartir su felicidad, no para hacerse felices la una a la otra.

Para amar necesitas una humilde autosuficiencia, necesitas autoestima y la práctica de una libertad responsable.

Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía que sólo trae frustraciones.

Por eso, ámate mucho y madura… Porque cuando vos lo hagas habrá alguien que este en tu misma situación y podrán compartir la felicidad que cada uno tiene con el otro.


Con este texto volvemos un poco a centrarnos en nosotros mismos, en buscar nuestra paz interior, a gustarnos a nosotros mismos para poder gustarle a los demás. La ecuación es simple, si no nos aceptamos como somos nadie nos aceptara; así que ámate con tus defectos y virtudes, porque tarde o temprano llegará alguien que también pueda hacerlo.

24 de octubre de 2012

Enamórate de una mujer que lee


Enamórate de una mujer que lee

Sal con alguien que se gaste todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer, encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su bolso siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer.
Es la que siempre mira amorosamente las vitrinas de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en un librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro.
Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, en navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace. Por lo menos tiene que intentarlo.
Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al esplendor y que todo tiene un final, pero también entiendo que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aún así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela.
Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales - y es que, por un tiempo, siempre lo son -.


Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme.
Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros.
Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si sólo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

                                               O mejor, a una que escriba.





 Este texto no me pertenece, circula por internet 
y me atreví a copiarlo para compartirlo con Uds.

20 de octubre de 2012

El Otro

El Otro

"Un sujeto encuentra a un viejo amigo, que vive tratando de acertar en la vida, sin resultado. 'Voy a tener que darle un poco de dinero', piensa. Sucede que, esa noche, descubre que su amigo es rico, y que ha venido a pagar todas las deudas que ha contraído en el correr de los años.
Van hasta un bar que solían frecuentar juntos, y él paga la bebida de todos. Cuando le preguntan la razón de tanto éxito, él responde que hasta unos días antes había estado viviendo el Otro.
-¿Qué es el Otro? -preguntan.
-El Otro es aquel que me enseñaron a ser, pero que no soy yo. El Otro cree que la obligación del hombre es pasar la vida entera pensando en cómo reunir dinero para no morir de hambre al llegar a viejo. Tanto piensa, y tanto planifica, que sólo descubre que está vivo cuando sus días en la tierra están a punto de terminar. Pero entonces ya es demasiado tarde.
-Y tú ¿quién eres?
-Yo soy lo que es cualquiera de nosotros, si escucha su corazón. Una persona que se deslumbra ante el misterio de la vida, que está abierta a los milagros, que siente alegría y entusiasmo por lo que hace. Sólo que el Otro, temiendo desilusionarse, no me dejaba actuar.
-Pero existe el sufrimiento - dicen las personas del bar.
-Existen derrotas. Pero nadie está a salvo de ellas. Por eso, es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotado sin siquiera saber por qué se está luchando.
-¿Sólo eso? -preguntan las personas del bar.
-Sí. Cuando descubrí eso, decidí ser lo que realmente siempre desee. El Otro se quedó allí, en mi habitación, mirándome, pero no lo dejé entrar nunca más, aunque algunas veces intentó asustarme, alertándome de los riesgos de no pensar en el futuro.
>> Desde el momento en que expulsé al Otro de mi vida, la energía divina obró sus milagros."


    Ahora es el momento para pensar, ¿estoy haciendo lo que siempre quise hacer con mi vida? ¿Sigo los sueños que siempre tuve o por alguna razón deje de creer en esos sueños y vivo una vida en la que el dinero es la guía? ¿Tengo miedo de cumplir mis expectativas y por eso no intentó ser lo que siempre desee ser? 

    Son preguntas muy importantes, pero aún más importantes son las respuestas. Si son sinceras, nos darán la oportunidad de cambiar lo que haya que cambiar o nos animaran a seguir el camino que hemos escogido, que si siguen nuestros sueños seguro es el correcto. Pero si no nos animamos a ver la verdad en las respuestas, llegó el momento de pensar bien, de analizar, si estamos consiguiendo lo que queremos, si dejamos de creer en nosotros mismos; y finalmente, volver al camino que nuestro corazón grita que es el correcto para nosotros.

    Piensen en sus sueños de niños, los sueños inocentes de un corazón joven que desea lo mejor para nosotros, y luchen para que esa voz de inocencia y buenos deseos, una voz que habla con el corazón, sea la guía del resto de sus vidas.

    Yo deje a la otra en mi habitación y mi corazón esta lleno de amor y felicidad, ansiando llegar al final de la vida sin tener nada de lo que arrepentirme, sabiendo que dejaré el mundo después de tener una vida plena, satisfactoria y llena de buenos recuerdos; en definitiva, espero poder dejar esta vida sabiendo que he vivido.




8 de octubre de 2012

Dilo hoy

Dilo hoy

La historia cuenta que un chico llamado Hugo nació enfermo, con sus capacidades mentales disminuidas. Con 17 años, poco podía hacer por si solo y vivía bajo el cuidado de su madre.

Cierto día sintió la necesidad de salir a pasear solo, al pasar por un negocio de música, notó la presencia de una chica y quedó impactado por su belleza, sin mirar otra cosa que no fuera a ella, abrió la puerta y entró.

Ella lo miró y le dijo sonriente: ¿Te puedo ayudar en algo?
Hugo se quedó sin palabras, atónito por tanta belleza. De pronto sintió un gran amor hacia ella. Sin saber qué decir, preguntó los precios de los CD y compró uno al azar.

La chica le sonrió mientras le envolvía el CD. Hugo lo tomó y salió corriendo. Desde ese momento, ni un solo día dejó de visitar el negocio con la excusa de comprar un CD, solo quería ver a esa chica por la que sentía un profundo amor.

Ella siempre se los envolvía sonriente y él se los llevaba a su casa y los guardaba en su habitación. Su deseo era invitarla a salir pero lo traicionaba su timidez y aunque cada día lo intentaba no pudo hacerlo.

Su mamá se enteró de lo que ocurría e intentó animarlo, así que al siguiente día, Hugo se armó de coraje y se dirigió a ella. Como todos los días compró otra vez un CD y como siempre, ella se lo envolvió.

El tomó el CD y mientras ella estaba ocupada, dejó su número de teléfono rápidamente anotado en el mostrador y salió corriendo de la tienda. Pasaron varios días y Hugo no volvió, por lo que la chica llamó al teléfono que le había dejado.

Contestó su mamá. Cuando ella preguntó por Hugo, la madre llorando desconsolada, le dijo que su hijo había muerto.

Más tarde, la mamá entró al cuarto de su hijo donde comenzó a ordenar sus cosas; para su sorpresa vio que había cantidades de CD envueltos y ninguno estaba abierto. Le causó curiosidad verlos de esa manera y comenzó a revisarlos. Al abrir el primero, notó que junto al CD, había un pequeño papel que decía: "Hola, eres muy guapo, ¿quieres salir conmigo? Sofía". Con gran emoción, la madre abrió los demás y siempre encontró la misma nota con las mismas palabras.

<< No esperes demasiado para decirle a ese alguien especial lo que siente en tu corazón >>


Tal vez no todos tengamos el mismo final que Hugo, pero podemos encontrarnos con que ese alguien se canso de esperar algo de nosotros y busco a otra persona para intentar ser feliz; por eso es mejor decir lo que uno siente cuando tiene oportunidad, sino deberá afrontar las consecuencias de la cobardía.